¿Quién no tiene un calendario en su mesa de trabajo?  O colgado en la pared, incluso el típico calendario de bolsillo que a muchos les gusta llevar en su cartera.  Lo cierto es que son imprescindibles, ya sea para planificar la semana, el mes o para aquellos que no saben ni en el día que viven.

Un calendario personalizado es la forma más sencilla y económica de hacer publicidad entre los clientes durante todo el año. En el diseño no puede faltar el logo de la empresa, datos de contacto, imágenes o elementos que estén relacionados con la compañía. Además podremos indicar a los clientes festividades, estaciones, números de semana, santorales y otros elementos que los harán más o menos complejos.

Los tipos de calendarios se diferencian según el uso que le vayamos a dar. De mayor a menor tamaño encontramos el calendario de pared, pudiendo ser encuadernados con wire-o, grapa, faldillas, planificadores, dependiendo también del número de hojas y como siempre del diseño. Así mismo también pueden presentarse en una sola hoja.

Los calendarios de mesa suelen encontrarse con peana y encuadernación wire-o, pero también son muy prácticos los calendarios de material plástico, siendo un solo impreso plegado al centro. Similares pero en una sola hoja son los calendarios de bolsillo, impresos por las dos caras, de tamaño reducido como el de una tarjeta de visita más o menos y normalmente plastificados para que aguanten todo el año. También podemos encontrar otras aplicaciones como marca páginas, imanes, cubiletes para bolígrafos, etc.

Calendarios impresos, publicidad todo el año

 

En contraposición a los que opinan que el calendario impreso está quedado en desuso, especialmente el de bolsillo, nosotros creemos que sigue siendo un buen detalle de navidad para el próximo año, por su utilidad y precio, pero sobre todo para recordarle a los clientes que estamos ahí durante los 365 días del año, este año nuevo 2016 nos regala uno más, 366.