Todos conocemos ese producto impreso al que denominamos catálogo o folleto, compuesto por sus páginas interiores y cubierta, todo esto plegado al centro y encuadernado con dos grapas (generalmente).

Pero… ¿qué pasa con los desplegables? Esta es otra solución impresa si queremos mostrar un montón de información en una sola hoja sin tener que recurrir a la encuadernación.

Dejando atrás el díptico y el tríptico que como su nombre indica consta de dos y tres palas respectivamente, el siguiente paso sería nuestro preciado desplegable a partir de cuatro palas. Los desplegables al igual que los trípticos, a los que dedicaremos otra entrada en nuestro blog, pueden presentar muchos tipos de plegados:

  • Plegado en envolvente
  • Plegado en acordeón
  • Plegado en ventana
  • Plegado en cruz

¿Catálogo o desplegable?

Estos son los más usados y que seguro conoceréis, aunque en este tipo de impresos el diseñador siempre podrá jugar con su originalidad y proponernos un plegado diferente

Es un producto tan versátil que podemos hacer doble uso del mismo; así como por ejemplo usar el mismo impreso como cartel de un evento por una cara y la programación en su retira. Es muy frecuente también encontrarnos con un desplegable informativo en el cual una de sus palas se presenta micro perforada para ser devuelta rellenada.

A la hora de diseñar un desplegable debes pensar siempre en sus dimensiones en abierto y  cerrado además del tipo de plegado para darle el tamaño adecuado a cada pala. Por ejemplo: si el plegado es en acordeón todas las palas miden lo mismo, pero si el plegado es en envolvente siempre las palas que se envuelven deben medir 2 mm menos de forma consecutiva para permitir que quede envuelta la pala que se pliega hacia el interior. Es aconsejable hacerse una pequeña maqueta a mano para comprobar la colocación de las palas y plegado. Estos detalles evitaran errores de última hora en el plegado y manipulado del desplegable.

¿Catálogo o desplegable?